San Alberto Magno

Alberto nació en la acomodada familia bávara del conde de Bollstädt, siendo el mayor hijo de la familia. Más tarde recibió el nombre de Magno y tambiém Doctor Universal para indicar la estima en que le tenían sus contemporáneos. Pasó sus primeros años en Lauingen y debió ser educado en su casa o en una escuela cercana. Su tío vivía en Padua de modo que, como la universidad de allí era famosa por artes liberales, era un sitio natural para sus estudios. Después de estudiar artes liberales en la Universidad de Padua se alistó en la orden de los dominicos en Padua en 1223 siendo atraído por las enseñanzas de Jordan de Sajonia, que era la cabeza de la orden. Esto significaba que no estaba atado a una parroquia o un monasterio, de modo que podía estudiar y enseñar sobre una gran área.

Después de unirse a la orden de los dominicos, estudió y enseñó en Padua, Bolonia, Colonia and otros conventos alemanes en Hildesheim, Freiburg, Ratisbon, Strasburgo, y Colonia. Fue enviado al convento dominicano de Saint-Jacques en la Universidad de Paris alrededor de 1241, donde leyó las nuevas traducciones, con nuevos comentarios, de los textos árabes y griegos de Aristóteles. Durante este periodo, los escritos de escolares árabes, y a través de ellos, los textos de los antiguos filósofos griegos, se estaban dando a conocer en la Europa cristiana. Alberto jugaría un rol destacado al aceptar este nuevo aprendizaje en Europa.

Dio clase durante cuatro años en Saint-Jacques, impartiendo cursos sobre la Biblia y sobre el libro teológico The Book of the Sentences escrito por Peter Lombard. En 1245 recibió eñ título de Master en Teología de la Universidad de Paris y, después de recibir este título, uno de los primeros alumnos que tuvo fue Tomás de Aquino. Estando en Paris, Alberto comenzó la tarea de presentar el cuerpo entero de conocimiento, ciencia natural, lógica, retórica, matemáticas, astronomía, ética, economía, política y metafísica. Escribió comentarios sobre la Bibliblia, el libro Book of the Sentences, y todos los trabajos de Aristóteles. Estos comentarios contenían sus propias observaciones y experimentos. Por experimento Alberto entendía ‘observar, describir y clasificar’. Por ejemplo, en De Mineralibus Alberto escribió

El objetivo de la ciencia natural es no simplemente aceptar los enunciados de otros, sino investigar las causas que están trabajando en la naturaleza.

No debemos subestimar la importancia de tales ideas;creía que el conocimiento sólo se podía obtener del estudio de las escrituras. En el siglo XIII pocos estaban preparadps para ni siquiera considerar la posibilidad de investigación científica, y la mayoría consideraba que todo el conocimiento provenía de Dios a través de antiguos escritos de inspiración divina. Alberto no sólo abogó por lo que hoy llamamos método científico para el estudio del mundo real, sino que lo hizo de tal modo que sus ideas fueron aceptadas por la Iglesia. De nuevo en un trabajo sobre plantas Alberto escribió:

Al estudiar la Naturaleza no tenemos que preguntar cómo Dios Creador puede usar sus criaturas para obrar milagros y mostrar su poder; más bien tenemos que preguntar lo que la Naturaleza con sus causas inmanentes puede traer.

Estas citas muestran que, aunque hizo una importante cantidad de trabajo valioso al recoger y propagar ideas de científicos anteriores, también vio el valor de la nueva investigación por experimento. Sin embargo, no todos tenían a Alberto en alta estima held Albertus in high esteem. Bacon, qu era contemporáneo y en nachos aspectos rival de Alberto, era altamente críticp . Bacon escribe que Alberto


… es un hombre de infinita paciencia y ha amasado mucha información, pero sus trabajos tienen cuatro fallos. El primero es una ilimitada pueril vanidad; el segundo es inefable falsedad; el tercero es superfluidez de la masa; y el cuarto es su ignorancia de las partes más útiles y bellas de la filosofía.

Hay que entender que Bacon era un abogado aún más fuerte de la ciencia experimental pero, aunque siendo un devoto cristiano, al contrario que Alberto, él traspasaba lo que la Iglesia podría aceptar. Bacon tenía razón en corregir los errores de Alberto porque Bacon tenía un conocimiento de la ciencia más profundo que Alberto.

En 1248 Alberto se fue de Paris para fundar el nuevo Studium Generale que era esencialmente una universidad dominicana en Colonia. Fue el regente del Studium Generale desde el momento de su fundación hasta 1254, y durante este tiempo dio clases, escribió importantes trabajos y trabajó cercanamente con Tomás de Aquino. En 1254 Alberto se hizo superior de la provincia dominicana de Teutonia (Alemania). Ahora tenía una fuerte carga administrativa pero todavía encontró tiempo para continuar con su trabajo científico. Sin embargo, deseando emplear aún más tiempo en trabajo científico, renunció a su rol de Provincial en 1257 y regresó a Colonia.

En 1260 fue nombrado Obispo de Ratisbona a pesar de los esfuerzos de Humberto de Romanis, cabeza de la Orden Dominicana, para mantener a Alberto en la Orden. Dos años después resignó como obispo y volvió a su puesto como profesor en el Studium Generale en Colonia. En 1274 el papa Gregorio X requirió a Alberto para participar en el Segundo Concilio en Lyon. En este Concilio Católico Romano Albertus tomó un papel primordial discutiendo cuestiones de doctrina, administración, disciplina y otra materias. Tomás de Aquino murió en 1274 y tres años después ciertas facciones de la Iglesis intentaron condenar sus enseñanzas argumentando que estaba demasiado bien dispuesto a filósofos no cristianos, árabes y griegos. En ese tiempo Alberto era un anciano pero viajó a París para argumentar a favor de Tomás de Aquino, cuyas ideas eran semejantes a las enseñanzas de Aristóteles.

Aunque Alberto era capaz de razonar convincentemente a favor de Tomás de Aquino en 1277, al año siguiente su memoria comenzó a fallarle. Los tres años siguientes declinó fñisica y mentalmente.

Alberto fue hecho santo y fue declarado Doctor de la Iglesia el 16 de diciembre de 1931 y su fiesta es el 15 November cada año. En 1941 Albertus fue hecho patrón de los científicos por el Papa Pio XII.

Acerca de Miguel Lacruz

Gijón, Asturias, España, 1963
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