Tales de Mileto

[…] Era un llamado Tales, que nació en 640 a.C. de una familia no griega, sino fenicia. De niño tuvo reputación de divertido y zángano porque estaba siempre distraído e inmerso en sus pensamientos; tanto, que a menudo no sabía dónde metía los pies, y un día se cayó por las buenas dentro de un foso, provocando la hilaridad de sus conciudadanos que le consideraban como inútil. Tal vez también porque, herido en su orgullo por aquellos sarcasmos, Tales se metió en la cabeza demostrar a todos que, si quería, también él sabía ganar dinero. Y, haciéndoselo prestar, probablemente por su padre que era un mercader acomodado, compró todas las almazaras que había en la isla para el aceite. Era invierno, y los precios eran bajos por falta de demanda. Pero Tales, estudioso y competente en astronomía, había previsto un buen año y una cosecha de aceitunas favorable que, en el momento oportuno, haría inapreciables aquellas zarandajas. Sus cálculos se confirmaron. Y el otoño sucesivo pudo imponer a los usuarios, como monopolizador, los precios que quiso. Con esto se tomó un bonito desquite sobre los que tanto le habían escarnecido, acumuló un discreto patrimonio que le permitía vivir de renta, y se dedicó enteramente al estudio.

Del científico tenía, además de la distracción, la curiosidad, la capacidad de observación y el espíritu de intuición. Habiendo estado en Egipto para ponerse al corriente de los progresos que allí habían hecho las matemáticas, aplicó los resultados calculando la altura de las pirámides, que nadie sabía, con el método más sencillo y expeditivo: midió su sombra sobre la arena en el momento que él mismo proyectaba una de la misma longitud que su cuerpo. E hizo la proporción. Bastante tiempo antes de que Euclides, padre de la geometría, viniese al mundo, Tales había formulado ya buena parte de los teoremas sobre los que se basa la ciencia. Había descubierto, por ejemplo, que los ángulos de la base de un triángulo isósceles son iguales; que son otro tanto iguales dos triángulos que tienen en común dos ángulos y un lado, que los ángulos opuestos, formados por el cruce de dos rectas, son también iguales. […]

Fuente: Historia de los griegos, Indro Montanelli, Editorial Planeta (2009)

Acerca de Miguel Lacruz

Gijón, Asturias, España, 1963
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3 respuestas a Tales de Mileto

  1. Pingback: Enlaces yuriesféricos del 26/04/2012 | La Yuriesfera

  2. Josemi-wingchun dijo:

    ¡Quien rie ultimo rie mejor!- Tales de Mileto

  3. eulerianos dijo:

    Interesante historia 🙂

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